MUSA QUE TE VAS

Bruma austera y solemne

Monzón caprichoso e impredecible

Vienen a mi mente en momentos

En que me toca la inspiración

 

Revuelven y dejan una vasta y seca

Desolación, ya no tengo concentración

Aunque mi palma quiera escribir

Mil versos en sonora coplera

Solo en mi espacio vaga

Del olvido, su presencia entera

 

No se si por costumbre

En silencio me inspiro

Tal vez por mal hábito

No consigo lo requerido

 

Silencio, no se oye nada

Oscuro, no se ve la luz

De la inspiración buscada

 

En mi interior desfilan miles de versos

Que apurados salir buscan, y no encuentro

Espacio en mi lengua para nombrarlos

No consigo la tonada para cantarlos

 

Es la desdicha, es la perfidia

La maldita desgracia de mí,

Con la forma de turbulencia

En mi interior se apodera de mí

Me dejó sin ti que me dabas ansia

Me dabas angustia y hasta a mi

Me dedicabas entero el día

 

Ahora sin ti no tengo por que vivir

No tengo alma en mi pluma

No tengo codicia para al verso revivir

En mi desinterés no llega la musa

Pues es corrida por la turbulencia que me abruma

Esta pequeña perfidia que se aloja en mí

Es tan brava que a mi lucha logra resistir

 

Miles de rimas afiladas como lanzas

Filosas y asesinas, ligeras y tenaces

Les he ordenado que la maten

Pero ella con su furia las deshace

Mis rimas cargadas de odio, frustración

Y dolor no le hicieron profundas heridas

Pero las de amor y color le causaron perturbación.

 

Las vomitó y al curarse las engulló

Con tal ira que sentí miedo de mí

Miedo de mi tristeza y de mi soledad

Que ahora no serían más de mí

Sino yo de ella y de su voracidad

 

Mis versos ya están acabados

Y ahora sin bastimento

La lucha se ha terminado

Todos los de aquí estamos intimidados

Con tal enemigo no consigo ya animo

Para mis pensamientos que son mis aliados

Y solo me dejo solitario tirado boca abajo

Para así no verme obligado a mirarlos

 

Solo está esta triste soledad

El relax del cansancio me deja aletargado

Y es lo único con lo que no se

Que podré derrotarlo

 

Al engullirlo fue tal el drama

Que lo enveneno de tristeza

Mayor que la de él, su alma

Ahora de mi mal es la presa

 

Y ahora entiendo y queda claro

Que nunca he de cambiar

Lo que siempre ha estado

 

Aprendí a que debo dejar tranquilo

Lo que tranquilo siempre a estado

Y vivir con lo que tengo a mi lado

 

Aprendí a que no debo perturbar

Lo que nunca ha sido perturbado

Y respetar lo que se ha designado.

 

Pues es así como debe estar,

Preciso en el tiempo, y

Como el amor incondicional

Fiel y ciego a su momento

Para poder volverse real

Y así no perder sus elementos.

 

Por Gabriel F. Magdaleno B.

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MUSA QUE TE VAS

SOLEMNEMENTE

Es tan solo tu recuerdo

Que viene a verme

Para recordarme el miedo

Que me da el que no estés presente

 

Sola la palabra

Triste la esperanza

Indómita la añoranza

Desgraciada la soledad

 

Tu marca queda en mi mente

Como un golpe certero

No se borra por más que intente

Tu presencia es un puntero

 

El reloj las dos dice

En mi mente la hora no existe

Y aunque parece una eternidad

Te sientes con severidad

 

Tú nunca estás ausente

Porque tu recuerdo está latente

Tú siempre estarás presente

Mi memoria no quiere perderte

 

La brisa suspira tu nombre

Cuando mi alma llora tu ausencia

 

Mi cuerpo solo pide tu presencia

Aunque él ya sabe que no estás

Pues es el calor de tu piel

Al que él acostumbrado está

 

Tu ausencia intento remplazar

Me he enfocado con severidad

Momentos he recopilado al azar

Pero a ninguno pago con lealtad

 

Tu presencia me vuelve vehemente

Cuando te revive mi mente

Y no me quedará de otra

Me acostumbraré a verte sin tenerte

 

Así pasarán mis días

Entre pieles diferentes

Pero cuando deje vagar mi mente

Te evocaré, solemnemente.

 

Por Gabriel F. Magdaleno B.

SOLEMNEMENTE

EL TIEMPO

Oh Tiempo!

Que riges todo

Riges el nacimiento

Riges las horas

Riges la vida

Lo riges todo!

 

Tiempo que en tus páginas he vagado

Y escrito mi historia

Tiempo que en tus horas he vivido momentos

Insolubles en mi memoria

 

A ti los más nobles de mis deseos

Por ti lo más incólume de mi historia

 

He cosechado experiencias que a lo largo de tus horas

Han hecho de mi piel una costra y de mi mente una armadura,

Tan duras ambas que no hay quien soslaye mi virtud de hombre sabio

 

Siempre viendo tu rostro a los ojos

Construí mi camino

Levante mi hogar y are huertos de bienestar

Sin tomar en cuenta tus horas

No vi nunca el final

No había momento en mi historia, la escribía sin parar.

 

A través de tu andar

No te veía cambiar

Tampoco veía que mi tez

Con el tiempo lograbas moldear

 

Son tantas las vivencias que me has hecho pasar

Que de verdad tomar en cuenta algún cambio

En su momento nunca tuvo lugar

Ahora con los años se vuelve primordial.

  

Del camino que a un hombre toca andar

Solo queda sentarse al final de este a recordar

Y contemplar con satisfacción

La perseverancia con la que se enfrentó

A la vida y al andar del tiempo que siempre ignoró.

 

Por: Gabriel F. Magdaleno B.

EL TIEMPO