Lluvia

Lluvia, desgarras la montaña

Y me ahogas en tus aguas,

Lluvia, mezclada con tierra

Bajas con fuerza por la montaña.

 

Arrasas con todo,

Con las casas,

Con el barrio,

Con mi alma.

 

Nadar en ti no puedo

Tu furia derrota mi cuerpo

Y cansa mi brazada.

 

Antes de sucumbir de miedo

Exhalo mi último aliento

En tu cuerpo espeso

Que se traga mis huesos,

Que guardará con recelo

Para no ser descubiertos.

 

Tu furia, mezclada con viento

Dobla el firmamento

Y hace de los valles

Un vertedero de muertos,

Casas y follaje.

 

Escombros de vida,

Escombros sollozos,

Que entierran lamentos

Y entierran despojos.

 

Tu furia, que desata las amarras de la muerte.

¿Quién puede detenerte?

Tu fuerza es contundente cuando arremetes.

 

Desde una suave caricia convertida en rocío

Que colorea flores, humedece horizontes

Y da vida a los recuerdos al añorar.

 

Hasta la muerte encontrada

En tus fuertes deseos de venganza latente,

Cuando enfureces sin motivo aparente

Y acabas con todo sobre el pastizal.

 

Riges con fuerza dictatorial

Eres vida, eres muerte.

 

Ahora vehemente ante quienes

Inconscientemente tocaron tus vergeles,

Arrancas sus cimientos sin conmoverte

Hasta vernos sumergidos en tus aguas

Ennegrecidas por tus actos hirientes.

 

A regañadientes sucumbimos ante ti,

Sin nada que hacer más que morir

Esbozamos una última expresión

Recordando a quienes dejamos al partir.

 

En sus lágrimas estarán nuestros recuerdos,

En sus suspiros nuestros dolor.

Bajo la tierra, por ti revuelta

Nuestros huesos sin pudor.

 

Dedicado a las victimas de las tragedias de El Limón (1987) Edo. Aragua, y Vargas (1999) Edo. Vargas, Venezuela.

 

Por Gabriel F. Magdaleno B.

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Lluvia

DEMONIOS

Maldiciones e improperios

Gritan los proscritos

Su odio es sincero

Por quien los hizo convictos

 

Ladrones y malhechores

Hay en este recinto

Injusticias y represiones

Aquí se han sentido

 

Victimas y victimarios

La verdad está en preludio,

Quizás hay de ambos

E igual pagan juntos

 

Tantos son los demonios

Que aquí se encuentran reunidos

Odiándose entre todos

Y ayudándose a sí mismos

 

Claro, no es la culpa

De quien odia sin razón,

Culpa del que sin razón

Enseño a odiar a estos proscritos

 

A odiar a todo el mundo

Y agredir a los presentes,

Por eso pagan culpa

Así sean inocentes.

 

Por Gabriel F. Magdaleno B.

DEMONIOS

Triste

Triste, la sonrisa partida

Del niño que ayer caminó

Con la barriga vacía.

 

Triste, la frustración erguida

Del ahora joven impaciente

Que espera en la esquina.

 

Triste, la tristeza amarga

De una madre doliente

Que a su hijo lo llevo la muerte.

 

Triste, el deber cumplido

De un policía valiente

Que espera no desenfundar

Su arma nuevamente.

 

Por Gabriel F. Magdaleno B.

Triste

Cuando Te Evoco Con Encanto

Hola! Hola! mi linda prosa

Hola prosa de saber

Amiga de la rima sabrosa

Dueña de mi vergel

 

Pertrechada de musa

Colores, sabores y olores,

Pareces una hermosa estampa

Pareces una bandera de gracia

 

Tangente para mi mente

Real para mi alegre canto,

Vuelves a hacerte presente

Cuando te evoco con encanto

 

Ho! sabrosa amiga

Te tenía en mi abrigo

Esperando te calentaras

Para mostrarte a mis amigos

 

Me erizo de tan solo verte

Flotar por mis abismos

Me erizo de tan solo sentirte

Caminar por mis sentidos

 

Desatas mis estribos

Enemigos de mi desbocadura

Dejas mi lengua libre

Sin ninguna atadura

 

Contigo encanto gente

Hasta un pueblo entero,

Conquistamos todos los corazones

Que se esparcen por el estero

 

Entrar por un tímpano

Como si fueras un torrente,

Despertar los sentidos

Y excitarlos velozmente

 

 

Ese es el poder que me das

Cada vez que te evoco,

Eso pasa mi linda prosa

Cada vez que te toco

 

Tú eres la encantadora

De los oídos del universo,

Tú llenas mi mundo entero

Me dejas poder desatar

Todo lo que en mi pecho siento

 

Y hasta el final de los tiempos

Serás tú quien engalane mi cuento

Seremos siempre amigos

Juntos, hasta después de mi entierro.

 

Por Gabriel F. Magdaleno B.

Cuando Te Evoco Con Encanto

SOY

No hay que excavar muy profundo para encontrarme,

No soy profundo

 

Por lo contrario,

Soy superficial

Ligero, entendible,

Más no superfluo

 

Soy como una gota de rocío,

El despertar del alba,

Soy el aroma del trigo

Y de la Leticia el naranja

 

Arriba me encuentro,

En la superficie me elevo

Por eso…

 

No hay que pensar muy profundo

Para entenderme,

No soy profundo

 

No me complico

Con la musicalidad del verso

Ni con la sobriedad de la prosa,

Yo soy ligero, más no superfluo

 

Yo aquí me encuentro,

Tan fácil me entrego,

Y aquí estoy,

Flotando en la eternidad

De un pensamiento inerte

 

Así de tangible, soy visible,

Soy audible, pero no entendible.

 

No es difícil encontrarme ni descubrirme

No estoy perdido en la profundidad

De un libro ni de una idea

 

Al contrario, floto sobre ella.

La pesadez de la sabiduría no logra hundirme

Básico y lógico, soy simple en mis contornos.

 

Yo soy solo lo que soy,

Lo que tus ojos te muestran,

Lo que tus oídos te dicen,

Lo que tus manos tocan,

Lo que tu corazón siente,

Pero nunca, lo que tu mente te hace pensar

 

Así de básico y lógico

No engaño a mi entorno.

 

Solo soy lo primero que ves en la mañana,

Solo soy yo lo último que ves al dormir

 

Así de básico y lógico,

Me pertrecho en ti a mi antojo

 

No tienes que descifrar nada en mí

Más que mis ganas de estar en ti,

Así soy de básico y lógico,

La eternidad se inunda con mis despojos.

 

Yo, soy todo.

 

Por Gabriel F. Magdaleno B.

SOY

MANSO RÍO

¡Ho! Tu diosa copiosa

De mirada melancólica

Sentada al remanso

De un río, presagio

 

El que lanza un viejo

Al otro lado del mismo

 

Esa joven hermosa

Si más le da por acercar

Su hermosa efigie al río

Muy mala sorpresa

Pues ese río es bandido

 

Dentro de sus aguas

Que son un atavío

Permanece la desgracia

Mantenida en vilo

 

Te enamorarás de sus aguas

Que te prometen amorío

Para cuando estés sublimada

Morirás ahogada de un suspiro,

Dice el viejo muy precavido.

 

Pero la dulce añoranza

De un corazón partido

Suspira por la presencia

Del novio perdido

 

Y la joven embelesada

En el remanso del río

Moja sus dedos

Para sentir su regocijo

 

Llevada al Olimpo

Por el reflejo del río

Abraza sus aguas

Para recordar el abrigo

Del novio perdido.

 

En la plenitud de su brazada

Su alma en pleno río

Su cuerpo ha sumergido

En medio de sus aguas

Se ha cumplido el presagio.

 

Y del otro lado del río

El viejo de hombros encogidos

 

Se dice así mismo:

Se lo dije, y aun así

Escogió el camino

Que le mostró este río

 

Este malvado río

Tiene un aroma fuerte

Que trae por descuido

Las almas de mujeres

 

Que inocentes del vilo

Se sumergen en la muerte

Que ofrece este manso río.

Por Gabriel F. Magdaleno B.

MANSO RÍO

El Cisne y el Niño en el Hombre.

Como hace el cisne para alzar sus alas

Cuando lo que las amarra es el miedo

A la libertad que sueña ansiada

Y que fue enclaustrada por el egoísmo

 

No es mentira el sentimiento

Que se encuentra adentro

Profundo el miedo sembrado

Egoísta aquel que lo ha labrado

 

¡Ho! cisne melancólico

Rompe el silencio tu sollozar

Alza tu pico enlagrimado

Y prepara tu cuerpo para volar

 

Sus alas abiertas como los brazos de un niño

Un niño que grita y suspira

Como el sentimiento de la ansiedad

Que espera ser calmada

 

Angustioso el grito del niño

Sentado en el lomo de un hombre

Desesperanzado el esfuerzo del hombre

Que el llanto del niño no puede calmar

 

El niño no tiene a nadie

A nadie a quien abrazar

Por eso sus brazos se elevan

Dejando entre ellos un vacío,

Vacío de la inmensidad del mar

 

Que no daría el hombre

Por callar el grito del muchacho

Que no daría el hombre por cesar

El mar de su propio llanto

 

Inútil el esfuerzo del joven por  correr

Pues sus piernas fueron rotas al crecer

Y ya no quedan fuerzas en él

Para hacer que estas se vuelvan a mover

 

En el piso su sangre es mezclada

Con el llanto salido del hombre

Creando debajo de estos un mar,

Mar salado, rojo, y amargo.

 

Triste la verdad del niño

Que imitar al ave quiere

Seguirla con tan solo un guiño

Pero él no puede y lo sabe

 

Tan solo le queda contemplar el vacío

Que de entre sus brazos crece

Por falta de quien lo aliente

Por falta de quien lo alabe

 

Pobre este crio que ve alejarse el ave

Llevándose con ella el sueño

De un ser triste por verle

Y el hombre enmudecido

Rompe en llanto nuevamente.

Por Gabriel F. Magdaleno B.

El Cisne y el Niño en el Hombre.