MANSO RÍO

¡Ho! Tu diosa copiosa

De mirada melancólica

Sentada al remanso

De un río, presagio

 

El que lanza un viejo

Al otro lado del mismo

 

Esa joven hermosa

Si más le da por acercar

Su hermosa efigie al río

Muy mala sorpresa

Pues ese río es bandido

 

Dentro de sus aguas

Que son un atavío

Permanece la desgracia

Mantenida en vilo

 

Te enamorarás de sus aguas

Que te prometen amorío

Para cuando estés sublimada

Morirás ahogada de un suspiro,

Dice el viejo muy precavido.

 

Pero la dulce añoranza

De un corazón partido

Suspira por la presencia

Del novio perdido

 

Y la joven embelesada

En el remanso del río

Moja sus dedos

Para sentir su regocijo

 

Llevada al Olimpo

Por el reflejo del río

Abraza sus aguas

Para recordar el abrigo

Del novio perdido.

 

En la plenitud de su brazada

Su alma en pleno río

Su cuerpo ha sumergido

En medio de sus aguas

Se ha cumplido el presagio.

 

Y del otro lado del río

El viejo de hombros encogidos

 

Se dice así mismo:

Se lo dije, y aun así

Escogió el camino

Que le mostró este río

 

Este malvado río

Tiene un aroma fuerte

Que trae por descuido

Las almas de mujeres

 

Que inocentes del vilo

Se sumergen en la muerte

Que ofrece este manso río.

Por Gabriel F. Magdaleno B.

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MANSO RÍO

El Cisne y el Niño en el Hombre.

Como hace el cisne para alzar sus alas

Cuando lo que las amarra es el miedo

A la libertad que sueña ansiada

Y que fue enclaustrada por el egoísmo

 

No es mentira el sentimiento

Que se encuentra adentro

Profundo el miedo sembrado

Egoísta aquel que lo ha labrado

 

¡Ho! cisne melancólico

Rompe el silencio tu sollozar

Alza tu pico enlagrimado

Y prepara tu cuerpo para volar

 

Sus alas abiertas como los brazos de un niño

Un niño que grita y suspira

Como el sentimiento de la ansiedad

Que espera ser calmada

 

Angustioso el grito del niño

Sentado en el lomo de un hombre

Desesperanzado el esfuerzo del hombre

Que el llanto del niño no puede calmar

 

El niño no tiene a nadie

A nadie a quien abrazar

Por eso sus brazos se elevan

Dejando entre ellos un vacío,

Vacío de la inmensidad del mar

 

Que no daría el hombre

Por callar el grito del muchacho

Que no daría el hombre por cesar

El mar de su propio llanto

 

Inútil el esfuerzo del joven por  correr

Pues sus piernas fueron rotas al crecer

Y ya no quedan fuerzas en él

Para hacer que estas se vuelvan a mover

 

En el piso su sangre es mezclada

Con el llanto salido del hombre

Creando debajo de estos un mar,

Mar salado, rojo, y amargo.

 

Triste la verdad del niño

Que imitar al ave quiere

Seguirla con tan solo un guiño

Pero él no puede y lo sabe

 

Tan solo le queda contemplar el vacío

Que de entre sus brazos crece

Por falta de quien lo aliente

Por falta de quien lo alabe

 

Pobre este crio que ve alejarse el ave

Llevándose con ella el sueño

De un ser triste por verle

Y el hombre enmudecido

Rompe en llanto nuevamente.

Por Gabriel F. Magdaleno B.

El Cisne y el Niño en el Hombre.

TAN PEQUEÑO Y FUGAZ

Reniego de mi nombre

Y de mi propio cuerpo,

Reniego de aquel hombre

Que se cree un templo

 

Tan solo soy un punto

Tan pequeño y fugaz

Que por un pequeño agujero

Cabrían mis almas y más

 

Y aunque pequeño sea mi cuerpo

Allá adentro hay muchas

Y porque de este reniego

Allá adentro es la lucha

 

Tantas son mis almas

Que no sé qué hacer,

Tantos son sus nombres

Que los olvido con rapidez

 

Unas vienen y se van

Otras, duran más

Y aunque a veces las disfruto

Ojala no vinieran más

 

Infatigable mi sudor

Creado por la lucha,

Odioso es el ardor

Que deja la raspadura

 

Raspadura que sangra

La piel de mi reniego,

Sola será su cura

Pues yo no la quiero

 

La lucha es con mis almas

Que adentro del cuerpo,

Del cuerpo son muchas

Pero por solo una es la fusta

 

Una es suficiente

Para aclarar mi mente,

Con todas latentes

La locura es inminente

 

Un alma resalta con mesura

Y cogerla es mi premura,

Difícil es alcanzarla, pues

Las demás se oponen con tozura

 

Odiosas esas almas

No soportan mi elección,

Envidiosas y celosas

No me dejan otra opción,

Que dejarlas sin cuerpo

Así que me aviento,

Y ahora sin peto

Dejo que me lleve el viento.

 

Se jodieron las almas

Y se jodió este escriba,

Que aunque dejó este escrito

Dudo que alguien lo transcriba

 

Soy un punto tan pequeño y fugaz

Que mi muerte no se haría notar

¡Pero! Por más lejos que me llevasen

Y mis letras quieran disfrazar

La gente sin imaginar contemplaría

La lejana luz de este pequeño punto sagaz.

Por Gabriel F. Magdaleno B.

TAN PEQUEÑO Y FUGAZ

VERSOS EN EL TIEMPO

Pienso y escribo lo que tengo

Después de leerlo medito,

Son solo palabras al viento.

Con sentido y a veces sin decoro

Creo que no tienen acomodo

Y como una brizna en el viento

Se pierden en lo inmenso

De este mundo que adoro

Que tapa y opaca mi lienzo

Que se convierte en pensamiento

Que luego imprimo en su viento

Para perderse en el tiempo

Junto a otros versos

Que vagan en el momento

En el que se convierten en texto

Entonces, despierto y veo mi cesto

Encuentro en él verdades que nunca serán,

Mentiras que son realidad

Un mundo real que no es

Pero al mirarlo sólido está

Y que al tocarlo

Se vuelve irreal.

Por Gabriel F. Magdaleno B.

VERSOS EN EL TIEMPO

MUSA QUE TE VAS

Bruma austera y solemne

Monzón caprichoso e impredecible

Vienen a mi mente en momentos

En que me toca la inspiración

 

Revuelven y dejan una vasta y seca

Desolación, ya no tengo concentración

Aunque mi palma quiera escribir

Mil versos en sonora coplera

Solo en mi espacio vaga

Del olvido, su presencia entera

 

No se si por costumbre

En silencio me inspiro

Tal vez por mal hábito

No consigo lo requerido

 

Silencio, no se oye nada

Oscuro, no se ve la luz

De la inspiración buscada

 

En mi interior desfilan miles de versos

Que apurados salir buscan, y no encuentro

Espacio en mi lengua para nombrarlos

No consigo la tonada para cantarlos

 

Es la desdicha, es la perfidia

La maldita desgracia de mí,

Con la forma de turbulencia

En mi interior se apodera de mí

Me dejó sin ti que me dabas ansia

Me dabas angustia y hasta a mi

Me dedicabas entero el día

 

Ahora sin ti no tengo por que vivir

No tengo alma en mi pluma

No tengo codicia para al verso revivir

En mi desinterés no llega la musa

Pues es corrida por la turbulencia que me abruma

Esta pequeña perfidia que se aloja en mí

Es tan brava que a mi lucha logra resistir

 

Miles de rimas afiladas como lanzas

Filosas y asesinas, ligeras y tenaces

Les he ordenado que la maten

Pero ella con su furia las deshace

Mis rimas cargadas de odio, frustración

Y dolor no le hicieron profundas heridas

Pero las de amor y color le causaron perturbación.

 

Las vomitó y al curarse las engulló

Con tal ira que sentí miedo de mí

Miedo de mi tristeza y de mi soledad

Que ahora no serían más de mí

Sino yo de ella y de su voracidad

 

Mis versos ya están acabados

Y ahora sin bastimento

La lucha se ha terminado

Todos los de aquí estamos intimidados

Con tal enemigo no consigo ya animo

Para mis pensamientos que son mis aliados

Y solo me dejo solitario tirado boca abajo

Para así no verme obligado a mirarlos

 

Solo está esta triste soledad

El relax del cansancio me deja aletargado

Y es lo único con lo que no se

Que podré derrotarlo

 

Al engullirlo fue tal el drama

Que lo enveneno de tristeza

Mayor que la de él, su alma

Ahora de mi mal es la presa

 

Y ahora entiendo y queda claro

Que nunca he de cambiar

Lo que siempre ha estado

 

Aprendí a que debo dejar tranquilo

Lo que tranquilo siempre a estado

Y vivir con lo que tengo a mi lado

 

Aprendí a que no debo perturbar

Lo que nunca ha sido perturbado

Y respetar lo que se ha designado.

 

Pues es así como debe estar,

Preciso en el tiempo, y

Como el amor incondicional

Fiel y ciego a su momento

Para poder volverse real

Y así no perder sus elementos.

 

Por Gabriel F. Magdaleno B.

MUSA QUE TE VAS

SOLEMNEMENTE

Es tan solo tu recuerdo

Que viene a verme

Para recordarme el miedo

Que me da el que no estés presente

 

Sola la palabra

Triste la esperanza

Indómita la añoranza

Desgraciada la soledad

 

Tu marca queda en mi mente

Como un golpe certero

No se borra por más que intente

Tu presencia es un puntero

 

El reloj las dos dice

En mi mente la hora no existe

Y aunque parece una eternidad

Te sientes con severidad

 

Tú nunca estás ausente

Porque tu recuerdo está latente

Tú siempre estarás presente

Mi memoria no quiere perderte

 

La brisa suspira tu nombre

Cuando mi alma llora tu ausencia

 

Mi cuerpo solo pide tu presencia

Aunque él ya sabe que no estás

Pues es el calor de tu piel

Al que él acostumbrado está

 

Tu ausencia intento remplazar

Me he enfocado con severidad

Momentos he recopilado al azar

Pero a ninguno pago con lealtad

 

Tu presencia me vuelve vehemente

Cuando te revive mi mente

Y no me quedará de otra

Me acostumbraré a verte sin tenerte

 

Así pasarán mis días

Entre pieles diferentes

Pero cuando deje vagar mi mente

Te evocaré, solemnemente.

 

Por Gabriel F. Magdaleno B.

SOLEMNEMENTE

__________EL TIEMPO_____________

Oh Tiempo!

Que riges todo

Riges el nacimiento

Riges las horas

Riges la vida

Lo riges todo!

 

Tiempo que en tus páginas he vagado

Y escrito mi historia

Tiempo que en tus horas he vivido momentos

Insolubles en mi memoria

 

A ti los más nobles de mis deseos

Por ti lo más incólume de mi historia

 

He cosechado experiencias que a lo largo de tus horas

Han hecho de mi piel una costra y de mi mente una armadura,

Tan duras ambas que no hay quien soslaye mi virtud de hombre sabio

 

Siempre viendo tu rostro a los ojos

Construí mi camino

Levante mi hogar y are huertos de bienestar

Sin tomar en cuenta tus horas

No vi nunca el final

No había momento en mi historia, la escribía sin parar.

 

A través de tu andar

No te veía cambiar

Tampoco veía que mi tez

Con el tiempo lograbas moldear

 

Son tantas las vivencias que me has hecho pasar

Que de verdad tomar en cuenta algún cambio

En su momento nunca tuvo lugar

Ahora con los años se vuelve primordial.

  

Del camino que a un hombre toca andar

Solo queda sentarse al final de este a recordar

Y contemplar con satisfacción

La perseverancia con la que se enfrentó

A la vida y al andar del tiempo que siempre ignoró.

 

Por: Gabriel F. Magdaleno B.

__________EL TIEMPO_____________